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Este 17 de julio de 2024 se recuerdan los 44 años del crimen de lesa humanidad ―considerado jurídicamente un delito continuado por permanecer “desaparecidos” los restos mortales de la víctima― cometido contra quien fuera Primer Secretario del Partido Socialista Uno, Marcelo Quiroga Santa Cruz (1931-1980).

En esta ocasión debemos señalar de manera sucinta la historia política y social en la que se sitúa nuestra Fundación. Nuestra joven institución, creada hace dos años y medio en Ciudad de México ―el 13 de marzo del 2022―, se propuso como objetivo central dar a conocer de manera pública, la obra del líder socialista boliviano, su vida ejemplar, dedicada a la defensa de los intereses del proletariado y los sectores oprimidos de Bolivia (1931-1980). Así lo hicimos, sin compromiso político o económico de ningún tipo, a través de la organización de diversos archivos concentrados en nuestra página institucional:

 www.lafundaciondemarcelo.org 

Las muchas vidas del pueblo trabajador de Bolivia y de los revolucionarios consecuentes entregados a su causa, sacrificadas en la resistencia y superación de regímenes militares dictatoriales modernos (1964-1982) se tradujeron en una limitada constitucionalización de los poderes del Estado republicano y en una reforma estatal posterior (2009). Los significantes: “revolución”, “izquierda”, “socialismo”, fueron vaciados de su contenido histórico-social por reformas económico-políticas de corte socialdemócrata primero (UDP, 1982) y agresivamente neoliberales después (el viejo MNR, 1985) hasta el capitalismo de Estado de los últimos 18 años (2006-2024).

Si en los años 60 del siglo pasado, el régimen del Gral. René Barrientos, sostenido por miembros variopintos de partidos organizados desde el gobierno y saldos conservadores del MNR (Barrientos primero fue Vicepresidente del MNR de Paz Estenssoro), favoreció la entrega del petróleo y el gas bolivianos mediante el Código Davenport a la Bolivian Gulf ―hidrocarburos nacionalizados el 17 de octubre de 1969, por Marcelo Quiroga Santa Cruz como Ministro de Minas y Petróleo― la desnacionalización subsiguiente de la dictadura militar banzerista (ley de “empresas mixtas, 1971-1978) debilitó a la entidad estatal del petróleo (YPFB) y endeudó al país, provocando una crisis económica y estatal (1979)  postergada en su resolución por las dictaduras sucedáneas del Gral. Juan Pereda, Cnel. Alberto Natusch, Gral. David Padilla, Gral. Luis García Meza, Gral. Celso Torrelio y Gral. Guido Vildoso (1978-1982) para heredarlas al primer gobierno constitucional de 1982.

En vez de resultar de nuevas elecciones, en remplazo de las previstas para 1984, el gobierno de Siles Zuazo (MNR “de Izquierda”) decretó una devaluación monetaria ―estando como Ministro de Economía, Ernesto Araníbar (MIR)― y castigó la deteriorada economía de los sectores populares, provocando la mayor hiperinflación de la historia boliviana. La UDP respondió a la deshonesta administración de las dictaduras militares empobreciendo al pueblo, provocando la derechización de la clase media y favoreciendo a la tradicional élite oligárquica dominante, aquella a la que Marcelo Quiroga Santa Cruz señalara en el juicio parlamentario que instauró contra la dictadura del Gral. Hugo Banzer, en agosto-septiembre de 1979, sin que ninguna fuerza de izquierda secundara o continuara el juicio.

El sistema de partidos políticos boliviano y las modificaciones electorales de la “democracia pactada”, favorecieron la negociación y alianzas cupulares mediante las cuales el MNR neoliberal de Paz Estenssoro sucedió anticipadamente a Hernán Siles en 1984. Su política económica neoliberal (Decreto 21060, de 1985) fue continuada por los gobiernos del “Movimiento de Izquierda Revolucionaria” de Jaime Paz, aliado al partido del ex dictador Hugo Banzer (1989-1993) y el gobierno constitucional de aquél último (1997-2000), así como por el empresario minero y sucesor de Paz Estenssoro, Gonzalo Sánchez de Lozada (MNR, 1993-1997) que cooptó a ex socialistas, volviendo a ser elegido el año 2002. La crisis política por el gas del año siguiente, durante la masacre militar contra la población civil de las ciudades de La Paz y El Alto, determinó la huida de Sánchez de Lozada a los Estados Unidos (2003). Su Vicepresidente, Carlos Mesa y otros interinatos conservadores, arrastraron la crisis hasta la elección del binomio del MAS de Evo Morales-Álvaro García el 2005. Este binomio fue reelegido en tres periodos sucesivos hasta que su pretensión de prorrogarse inconstitucionalmente desencadenó la rebelión ciudadana del año 2019, con la fuga de ambos gobernantes a México.

La ruptura del MAS con los movimientos sociales se debió a su horizonte neodesarrollista y el monopolio autoritario de la política. Puede fecharse en el año 2010 por la feroz represión policial ordenada por Evo Morales contra la marcha de los pueblos indígenas de tierras bajas hacia La Paz (Chaparina, septiembre); por otorgar la “Medalla al Mérito Democrático Marcelo Quiroga Santa Cruz” a las Fuerzas Armadas, responsables de su “desaparición” (Asamblea Plurinacional, noviembre); y, por el intento de transferir el precio subvencionado de los carburantes en desmedro de la economía de los sectores populares, bajo la Presidencia interina de Álvaro García (Decreto 748, diciembre). Al gobierno interino conservador de Jeanine Añez de un año (2019-2020) le sucedió la posterior elección del actual Presidente Luis Arce Catacora (MAS, 2020-2024), ex Ministro de Economía de casi todo el periodo de 14 años de Evo Morales-Álvaro García.

El próximo 2025 se cumple el bicentenario de Bolivia en medio de una división enfrentada del partido gobernante (MAS, sectores Evo Morales y Luis Arce) por el control del aparato burocrático estatal y con grave debilitamiento de la institucionalidad del Estado Plurinacional: impedimento de labores básicas de la Asamblea Plurinacional ―sobre todo de fiscalización del gobierno, por una instancia judicial afín a Arce y ya inconstitucionalmente prorrogada en sus funciones― y exigencias extrainstitucionales de sectores campesinos corporativizados en sus intereses afines a Evo Morales (cocaleros, colonizadores), junto a una expectante e intocada oligarquía financiera y agroindustrial, carente de un instrumento político que represente sus intereses minoritarios aunque históricamente dominantes.
 
La drástica reducción en estos últimos años, de la percepción de ingresos por gas exportable y el nivel de reservas estratégicas probadas para atender el consumo interno, así como el reciente anuncio de un nuevo campo gasífero en La Paz (Mayaya), que trasladaría del oriente al occidente las tareas de YPFB ―campo disputado discursivamente entre Luis Arce y Evo Morales, respecto a la fecha de su descubrimiento―, no modifica las escasas perspectivas económicas de un país cuasi monoproductor, dependiente de recursos naturales agotables. Ya hace medio siglo, Marcelo Quiroga Santa Cruz advertía sobre el costo de efectuar planes sobre reservas no probadas y la quema de gas para acceder a petróleo “condensado” y así abastecer de gasolina y diesel al país.


La situación presente muestra el retorno a condiciones económicas estructuralmente dependientes, de particular vulnerabilidad para el país. Mientras la institucionalidad democrática está en cuestión por las decisiones anticonstitucionales que las dos alas del MAS desarrollan desde antes del 2019, el reciente episodio mediático de retorno de las Fuerzas Armadas a las calles (26 de junio pasado) evidencia lo falso de la escena política, dirigida a ocultar inercias históricas y conservadoras de todos los actores en cuestión. La institución militar no reformada, que a 44 años del asesinato de Quiroga Santa Cruz no devuelve sus restos, se ha mantenido en una impunidad inalterada. El discurso de inimputabilidad que mantiene ―expresada en que el accionar de la fracción movilizada, que pretendió imponer de facto un nuevo gabinete gubernamental el pasado 26 de junio, no implicaría el sometimiento de los responsables a la justicia de manera pública― reproduce la inercia anticonstitucional y autoritaria que prima en una institución militar que, ilógicamente, se considera antecesora de la constitución de Bolivia como nación. Fuera de Bolivia, el conocimiento de su realidad nacional es, naturalmente, más leve; la escena política internacional suele reaccionar de manera refleja a los estereotipos al uso (“país de golpes de Estado”). Lo evidente es que Bolivia se aproxima a las elecciones generales del 2025, erizada de tensiones sociales, economía incierta y anomia representativa.


Es, en cambio, el conocimiento del pasado desde la obra recuperada de Marcelo Quiroga Santa Cruz, que nuestra Fundación se propone aportar críticamente a la democracia boliviana: pondremos a disposición del público una obra fundamental, cuyas condiciones de producción y de fragmentación, impuestas por la persecución o la censura de los victimarios, requirió un trabajo de archivo permanente contra el peso del tiempo; por eso no le corresponde la denominación (del siglo XIX) de Obra completa, y, puesto que la vida de su autor no pudo consumarse de manera natural, los denominamos Escritos exhumados, mismos que, organizados en 7 tomos de 10 volúmenes y distribuidos en 20 capítulos que suman cerca de cinco mil páginas, podrán consultarse en nuestra página institucional desde el próximo 13 de marzo del 2025. La siguiente tarea será editarlos físicamente.

A tiempo de invitarlos a visitar nuestra página institucional y difundir los Índices completos de los Escritos señalados, contenidos en el PDF adjunto a la presente comunicación, les expresamos nuestros cordiales saludos,

Hugo Rodas Morales
Director de la FI-MQSC
HRMFundacion@gmail.com
CDMX

1980-2024: Conocer la historia

Beatriz Sarlo, veinteañera, en La Cancha de Cochabamba (años 60s).

Beatriz Sarlo (1942-2024)

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El Ministerio del Futuro, de Kim Stanley Robinson en la FCA-UNAM

La Fundación Internacional Marcelo Quiroga Santa Cruz, lamenta el fallecimiento del destacado profesor de teoría crítica estadunidense Fredric Jameson, el pasado 22 de septiembre del 2024. 

A pesar de su escaso tiempo, aceptó de inmediato la invitación que le hiciéramos.

Jameson honró a la Fundación participando de nuestro Consejo consultivo; fue un intelectual comprometido con el Tercer Mundo.

Fredric Jameson (1934-2024)

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Ciudad de México, México

(+0052)55 89 91 64 05

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